Entre nós: Los prolegómenos “rebullonianos” de Siso/Saúde y otras cuestiones en desuso



Tiburcio Angosto Saura. Psiquiatra.

Vigo



Correspondencia: tas@jet.es


En las Jornadas del Pazo de trasalba de este año 2017 se realizó un pequeño homenaje a nuestra revista Siso/Saúde por sus 35 años de vida. Se mencionó como sus inicios la publicación Inter Nos cuyo primer número salió a la luz en 1982. Me gustaría hacer alguna precisión a este respecto y contar algunos hechos que estuvieron entrelazados en esa época.


En enero de 1980 se inicia en el Hospital Psiquiátrico (HP) “rebullón” una sencilla publicación, de una sola hoja, escrita a veces por las dos caras, que se llamó entre nos y que en mi opinión vino a ser la antecesora de Siso/Saúde.


Fue una iniciativa del Dr. García de la Villa, y de los doctores A. seoane y J.M Piñeiro, estos dos últimos eran Médicos Becarios residentes (MBR). Como aún no se habían incorporado los MiIR (la primera promoción lo haría ese mismo año) se utilizaba esa denominación doméstica, MBR, para tratar de homologar su formación, financiada mediante becas de la Diputación, al sistema MIR que se había creado en 1978 ya que realizaban un programa teórico y de rotaciones similares.


El folleto Entre Nós se depositaba en el mostrador de entrada al Hospital para que libremente todo el que quisiera pudiera leerlo o llevarse un ejemplar.

así pues, entre nos fue gestada por el entonces subdirector del H.P. Rebullón (Gª de la villa) y dos MBR que se  autodenominaban “Comité de Promoción”. Tenía un encabezamiento a modo de señas de identidad, que aquí reproducimos, realizado por el Dr. Piñeiro, excelente dibujante.


En el número 0, a modo de editorial, se hacen una serie de reflexiones sobre la necesidad de una publicación de ese estilo así como de las “motivaciones, pretensiones y organización de la publicación” (sic) que se pretendía fuera semanal y que fuera el órgano de libre expresión de “todo el personal”del Hospital fuera del estamento que fuera. “Cada cual puede matizar am- pliar o contestar trabajos anteriormente publicados con el fin de enriquecernos todos” –escriben los componentes del Comité de Promoción. Obviamente el comité propone unas reglas de publicación entre las cuales figuraban no permitir ataques personales y no mencionar nombres de pacientes. Pero curiosamente, al ser una publicación tan libre, se establece un criterio para evitar la monopolización por una sola persona o un grupo: nadie puede publicar en dos números seguidos.


Entre nos tuvo una vida efímera: solo duró 6 meses, es decir hasta el verano de 1980. Pero tal vez son los temas que se trataron, así como la participación de los distintos estamentos, lo que puede ser más interesante reseñar en este artículo.


Como no podía ser de otra manera los tres primeros números estuvieron a cargo del Comité de Promoción (que más adelante ya se autodenomina de redacción). Con el “Teatro del yo” el Dr. Gª de la Villa hace una reflexión sobre algo que hoy está de moda “la personalidad” pero desde el punto de vista del rol que desempeñan las diferentes patologías, neurótico, psicótico, demencia y psicopatía, si como actores tuvieran que decir un determinado papel en una escena. Con Un novo testamento el Dr. Seoane realiza una reflexión, equiparándolas, sobre la muerte y la locura y el Dr. Piñeiro reflexiona en el nº3 sobre lo que significa la Adecuación a las normas sociales.

el Dr. Rey, director del Hospital en esa época en una particular idea da Saúde Mental, expone su visión de la salud mental desde el punto de vista de las pérdidas o más bien, las renuncias que conlleva el vivir y la depresión inevitable por lo que, en su opinión, la salud mental pasaría por saber deprimirse.


Una larga carta de Surgalque trabajaba como pinche de cocina en el Rebullón, ocupa las dos caras del número 5. reivindica la participación en el futuro Comité de redacción de los trabajadores de Servicios generales; “hay que contar con toda la familia del Rebullón”...” los de Servicios Generales estamos colaborando mucho con los pacientes”. La participación de un miembro del departamento de administración (V. Varela) que con el título de La Pipa de la Paz denuncia el enfrentamiento entre los “clínicos” y “los no clínicos” reclamando un mejor ambiente de trabajo.


Algo que preocupaba mucho por entonces era la transinstitucionalización. C. Soto (A.S.) hace un estudio del número de enfermos mentales que se encontraban en los asilos de la Provincia de Pontevedra. Casi el 13% de los asilados eran pacientes trasladados desde Conxo o Rebullón. Los problemas relacionados con la posición del terapeuta en el tratamiento de los pacientes psicóticos son abordados por A. Torres (Psicólogo) bajo el epígrafe: entre la locura y la técnica NOS, y el Dr. Seoane de nuevo escribe para responder a este artículo, con otro escrito que titula: A Duda; D. Quijote e Sancho en el que defiende la posición de terapeuta de Sancho Panza acompañando la locura de D. quijote. en el número 8, el Dr. García de la villa hace un análisis de las crisis vividas por los profesionales del Hospital en los 5 años de su funcionamiento, que curiosamente siempre son en Marzo, por ello deno- mina su comentario con el título romano: Los Idus de Marzo, obviamente publicado en Marzo de 1980 con el fin de prevenir una nueva crisis. “Cuídate de los Idus de Marzo” –le dijo el vidente a Julio César antes de ser asesinado.

Dos auxiliares Psiquiátricos escriben sobre temas clínicos: MD González sobre el Dèjá vu y M. Vicente sobre Mujeres y enfermedad mental, y el Dr. García de la Villa de nuevo hace un escrito también clínico sobre la cuestión de “las manías” y la utilización vulgar de este término. la única aportación de un caso clínico es la del Dr. V. Pedreira. El caso que titula: Sociedad y Drogas: Un caso clínico, tiene que ver con una cuestión palpitante en aquel momento: que hacer con las toxicomanías y cuál es la función de los profesionales de los Servicios de SM.


Un término que por entonces había causado furor entre los comentaristas de la prensa en relación a la transición democrática y la evolución política del país era la palabra Desencanto, puesta de moda por el escritor F. Umbral.


Es el título que utiliza el Dr. Piñeiro en su artículo para analizar el desen- canto de las expectativas de la institución al reproducir el modelo de la sociedad en la que se desarrolla.


“Las paradojas de la libertad en un Hospital Psiquiátrico” (1971) es el título de un libro cuyo contenido era muy apropiado para la dinámica que en aquel entonces existía en el Rebullón. Su autor, André Lévy (1925) psicólogo y sociólogo fue uno de los fundadores de la psicosociología en Francia, y aunque solo estuvo unos meses en un hospital que no identifica, las ideas expuestas en el libro fueron muy influyentes entre los psiquiatras de la época. Refiere el nacimiento de un hospital psiquiátrico moderno en Francia y las contradicciones consiguientes. el Dr. García Gómez, en aquellos meses de baja laboral, hizo una amplia reseña del citado libro para Entre Nos. En tres artículos, que para cumplir las normas del Comité se publicaron en semanas alternas, busca las similitudes entre lo referido por Lévy y lo que pasaba en el Rebullón; la contradicción entre el confinamiento del enfermo mental y la necesidad de los hospitales abiertos en los que realmente se acepta confinar la enfermedad, pero no a los pacientes. el Dr.

Gª Gómez establece que, para funcionar en esta dualidad contradictoria, confinamiento-libertad, no hay más remedio que asumirla, y conocer que va ser la generadora de ansiedad y de conflictos institucionales: El personal tiene que asumir la ansiedad que la sociedad descarga sobre él sin poder, a su vez, descargarla. Tiene que cooperar con la sociedad y con su modo represivo de defensa (ante la locura) y por otra parte combatirla.


¿Les suena algo este párrafo en relación con el debate actual sobre la contención?


Para Lévy los conflictos en las instituciones se pueden interpretar como una fórmula de compromiso a través de las cuales se intenta, por una parte, salvaguardar las necesidades individuales y por otra salvaguardar estrechas relaciones personales y modos de expresión personales.


Pienso que los interesados actuales que lean los artículos citados deben de conocer algunos datos del funcionamiento, por aquel entonces, del Rebullón para poder entenderlos.


El HP Rebullón abre sus puertas para el primer paciente en enero de 1976 lo que permitió que los familiares de los enfermos no tuvieran que desplazarse a Conxo, recorriendo muchas veces más de 100 Km para visitarlos. Esta cercanía fue fundamental para que muchos pacientes pudieran volver a sus domicilios después de largas hospitalizaciones en Conxo, en algunos casos de más de 20 años.


El HP Rebullón fue el último HP que se construyó en España. Nació con la premisa de tener como norma fundamental instaurar la dignidad de la asistencia para los enfermos más desasistidos como eran los enfermos mentales graves. Nunca fue un lugar de reclusión total ni hacinamiento.

Otra de las premisas fundacionales tenía que ver con los Derechos Humanos de los pacientes. Salvaguardarlos era una exigencia autoimpuesta de todos los que allí trabajábamos. La principal idea fue la de no transmitir una imagen manicomial, de ahí la preocupación por un entorno agradable y humano.


Al mismo tiempo que la organización asistencial estaba basada en la Psiquiatría de Sector, La vida de la institución estaba muy influenciada por la terapia institucional de F. Tosquelles (quien también intervino en un seminario en el Rebullón) y la Comunidad terapéutica. En alguno de los artículos de Entre Nos se habla de una reunión general los últimos miércoles de cada mes a la que podían asistir todos los estamentos, incluidos Servicios Generales, y en la que se debatían los conflictos institucionales. Uno de los articulistas hace referencia a una de estas reuniones “solo nos faltó liarnos a sillazos” (la pipa de la paz, V Varela. nª9).


Tanto para los médicos como para los psicólogos y las TS, el horario durante muchos años fue desde las 9h hasta las 17h, con una hora para comer, lo que hacíamos en el hospital, en el mismo comedor y la misma comida que los pacientes.


Existía un programa de formación continuada y otro específico para los residentes. los contenidos de aquel Programa de Formación continuada causarían cierta sorpresa mirado con ojos actuales. las sesiones se hacían a las 18.30 h. y aparte de las clásicas Sesiones Clínicas que cada Sector asistencial tenía la obligación de presentar, existían unos seminarios que recorrían todo el año en los que se incidía en temas de Psiquiatría Comu- nitaria. este seminario se inició con una mesa redonda sobre “Problemática del Enfermo mental en el medio rural” en el que participaron un Policía Municipal de Ponteareas, el alcalde de As Neves, un Médico de Cabecera (como se denominaba en la época a los Médicos de atención Primaria) y otros agentes sociales comunitarios, con los cuales los equipos sectoriales habían tenido contacto en alguna actividad comunitaria. en aquel semina- rio intervinieron, desde el Dr. Montoya Rico,

en aquella época, aún jefe de los Servicios Psiquiátricos de la Diputación de la Coruña, hasta el Dr. Garrabé (París) pasando, entre otros muchos, por el Dr. Valenciano Gayá (Murcia) o el Dr. F. Leal (Valladolid).


En aquellos años hubo también un seminario de antropología y Psiquiatría en el que participaron miembros del instituto Padre Sarmiento además de D. Carlos Alonso del Real, Catedrático de Prehistoria y de Historia General de la Cultura de la Facultad de Filosofía y letras de la Universidad de Santiago. Este seminario se debía de cerrar con la intervención del escritor D. Álvaro Cunqueiro que el mismo tituló “La locura en Galicia; desde la luna a las sombras” prevista para el martes 20 de febrero de 1979 pero se tuvo que suspender por una recaída de su enfermedad. Se volvió a programar para abril, pero D. Álvaro seguía enfermo y tampoco fue posible su intervención. Nos dijo personalmente que estaba interesado en intervenir en nues- tro seminario y visitar el hospital, pero ya no fue posible: falleció dos años después tras varios internamientos y sesiones de diálisis en el H. Xeral.


No sé si Cunqueiro llegó a escribir el texto para la conferencia, pero sería interesante rescatarlo si es que existiera.


Esta fue, en parte, la vida del Rebullón en aquellos años finales de los 70 y primeros de los 80 del siglo pasado. En la primavera de 1982 de nuevo por iniciativa del Dr. García de la Villa aparece el nº 0 de Inter Nos ya como Boletín da Psiquiatría Pública Galega y que más tarde se convertiría en Siso/Saúde órgano de la AGSM cuyo primer presidente también sería el Dr. García de la Villa. La editorial de este número 0 de Inter Nos tiene muchas semejanzas con el nº 0 de aquel Entre Nos del que hablamos:

Creemos que, si circulan entre nosotros unas hojas abiertas a la Comunicación, sin pretensiones formalistas, que sean informe y fe de vida –como carta y noticia de nosotros mismos–; si nos acercamos, si nos decimos nuestras cosas, si nos conocemos- si nos conocemos mejor- ampliaremos este territorio común que es la “Provincia” del Otro. Entre nosotros, iniciamos el camino.


Siguiendo con el programa de Formación Continuada y como consecuencia lateral de este tuvo lugar el nacimiento de la AGSM.


Auspiciado desde la Cátedra Lafora-Mira de la AEN y en colaboración con la Comisión de Docencia del Rebullón, a finales del año 1983 se inicia un seminario interhospitalario sobre los delirios en el que participaron profe- sionales de tres de los cuatro Hospitales Psiquiátricos de Galicia (Rebullón, Conxo y Toén).


La primera sesión tiene lugar en el rebullón el 14 de diciembre de ese año. Aquellos primeros años de la década de los 80 fueron los años de las discusiones, muchas veces excesivamente acaloradas, sobre la reforma Psiquiátrica. En la tarde de esta primera Jornada tuvo lugar una reunión en el rebullón de los asistentes al Seminario (más de 70 personas) donde, en asamblea, se decide crear una plataforma desde la que expresar las distintas sensibilidades y preocupaciones de los que trabajábamos en Salud Mental. Una conclusión de aquella asamblea fue la elección de una gestora para la creación de la asociación Galega de Saúde Mental (AGSM) que presidió el Dr. García de la Villa.


Es preciso decir que la segunda sesión, que debería tener lugar en el Sanatorio de Conxo, unos meses después, al año siguiente, no tuvo lugar por las condiciones impuestas por el Gerente de la época, aún franquista, por las que prohibía la entrada al Sanatorio a las personas que en su día fueron despedidas en el conflicto pre-democrático de 1975, y que

alguna de ellas debía intervenir en la sesión. también prohibía acudir a la sesión a los profesionales no médicos del Sanatorio. ante esas condiciones injustificables los asistentes decidieron suspender la reunión1.


Ocho años después de la muerte del dictador la democracia aún no había llegado al Sanatorio de Conxo.


Aquellos fueron años impregnados de un gran entusiasmo y dedicación exhaustiva, pero también de discusiones, luchas, malestares y crisis, como se ha dicho. No solo fue preciso luchar por una asistencia digna para el enfermo mental, sino que teníamos que desarrollar una forma de trabajar en equipo, que tuviera en cuenta disciplinas laterales a la psiquiatría, la psicología o el psicoanálisis, como eran: la antropología, la sociología o la filosofía entre otras. Pronto nos dimos cuenta que era imposible solucionar todos los avatares de un paciente con trastorno Mental Severo desde un solo enfoque y sin tener en cuenta todo lo relacionado con la interdisciplinariedad es decir, sin la concurrencia de otras disciplinas en el espacio comunitario, que por otra parte es el lugar donde iba a transcurrir o había transcurrido la vida del paciente. No se concebía (ni se puede concebir) la interpretación de la enfer- medad mental sin conocer los hechos relevantes antropológicos y socioló- gicos de la comunidad de la que forma parte el paciente.


He querido escribir este artículo para dar noticias de una época, de un modo de trabajar y de una forma de comprender la enfermedad mental con la que sigo sintiéndome muy identificado y, como diría el poeta león Felipe: al no poder contar grandes hazañas me veo forzado a contar estas cosas en desuso y de aparente poca importancia.


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1. Revista de la AEN. nº9 enero/abril -1984, pags. 130-131